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Traumacor

Las lesiones deportivas frecuentes no empiezan siempre con un fuerte dolor. En ocasiones, apenas notas una molestia, pero sigues entrenando y esperas que desaparezca. Sin embargo, en caso de aumentar el dolor, tener inflamación o perder la movilidad, lo mejor sin duda será parar y consultar con un profesional.

Cuáles son las lesiones deportivas más habituales

Los esguinces, las sobrecargas, las roturas musculares y las tendinopatías son las lesiones deportivas más habituales. También hay que señalar aquí las lesiones de rodilla, tobillo, hombro y espalda. Este tipo de lesiones suelen aparecer después de un golpe, un giro, un gesto repetido o un aumento brusco del entrenamiento.

Síntomas que indican que no deberías seguir entrenando

El dolor al entrenar no tiene por qué indicar una lesión grave, pero es recomendable valorarlo. Entre los síntomas de una lesión deportiva están el dolor creciente, la inflamación, la inestabilidad y la limitación de movimiento.

Tendrás que buscar una valoración profesional en los siguientes casos:

  • Dolor intenso tras una caída, un golpe o un giro.
  • Deformidad visible o incapacidad para apoyar la extremidad.
  • Entumecimiento, hormigueo o pérdida repentina de fuerza.
  • Hinchazón rápida, bloqueo o dificultad clara para moverte.

Dolor intenso o que aumenta con el ejercicio

El dolor intenso que empeora con cada repetición del ejercicio no es algo normal. Este tipo de dolor puede indicar la irritación de un tendón, un daño articular o una lesión muscular. Si la molestia no cede al parar o reaparece en cada sesión, es importante que acudas a un profesional. Lo mismo sucede en los casos en los que sientas un dolor súbito con chasquido.

Hinchazón, bloqueo o pérdida de fuerza

Una rodilla hinchada tras un giro puede indicar una lesión articular. Algo parecido pasa con la pérdida repentina de fuerza, un posible síntoma de un daño muscular, tendinoso o nervioso. No fuerces tampoco el bloqueo articular (no puedes flexionar o extender con normalidad la articulación).

En estas situaciones, lo más aconsejable es parar la actividad deportiva y comprobar con una valoración médica que no tienes nada importante.

síntomas que indican que no deberías seguir entrenando

Errores frecuentes al tratar una lesión deportiva

Uno de los primeros errores ante una lesión deportiva es ocultar el dolor para poder terminar el entrenamiento. La automedicación no se recomienda en ningún caso, ya que puede enmascarar los síntomas o causar efectos no deseados. Así pues, no tomes medicamentos por tu cuenta para competir.

Otro de los fallos más habituales es volver a entrenar pronto porque el dolor ha disminuido. Esa pequeña mejoría no garantiza que el tejido haya recuperado totalmente la fuerza y la movilidad. Tampoco debes copiar ejercicios de otras personas pensando que te vendrán bien a ti. Dos lesiones parecidas no siempre necesitan el mismo plan de tratamiento.

Cómo se diagnostica una lesión deportiva

El diagnóstico de una lesión deportiva se inicia con una conversación y una exploración médica. El especialista te preguntará cómo ocurrió, dónde te duele y qué movimientos empeoran las molestias. Después, comprobará la movilidad, la estabilidad, la fuerza y la sensibilidad.

Las pruebas de imagen van a depender del grado de la lesión. Una radiografía estudia los huesos, la ecografía los músculos, tendones y ligamentos y la resonancia muestra diferentes tejidos. Por tanto, no vas a necesitar siempre tener que hacer todas las pruebas.

En Traumacor nos apoyamos en estas pruebas de imagen para afinar mejor el estudio y el tratamiento.

Tratamientos según el tipo de lesión

El tratamiento de una lesión deportiva frecuente irá en función del tejido afectado, la gravedad y tus objetivos. En algunos casos, tan solo necesitarás cambiar la actividad, proteger la zona o realizar un seguimiento. Otros, en cambio, requieren de un proceso de rehabilitación para recuperar la movilidad y la fuerza antes del regreso.

La cirugía deportiva se reserva para ciertas roturas, fracturas, lesiones articulares o aquellos casos en los que no se mejora con el tratamiento conservador. En Traumacor te ofrecemos una valoración médica especializada con el mejor diagnóstico, rehabilitación y cirugía de hombro o rodilla.

Nuestro equipo médico te acompañará desde el diagnóstico hasta tu vuelta segura a la actividad deportiva.